En todo movimiento existe algo absoluto. Sus interpretaciones pueden ser lo abstracto, pero mover es
mover, es romper el roce, es ser evidencia a través de la luz o la ausencia de ésta… El cine es algo así; del griego:
kíνημα kínēma “movimiento”, es una invitación a danzar las imágenes, sonido, y otras fractales artes
concentradas en el mover. Desde su aparición a fines del siglo XIX, el cine revolucionó la vida y los cotidianos,
acercando una nueva arista a todos nuestros ojos generacionales. En la vida soviética de los años 20’s se
desencadenó una fuerte documentación de cotidianos, bajo la atmósfera del llamado Cine-Ojo: “yo veo con la
cámara, yo grabo sobre la película, yo organizo, intentando ser una explicación del mundo visible, aunque sea
invisible para el ojo desnudo del humano” (1) . Es así, como los documentales pasaron a ser montajes de la vida
real, intentando escribir con la cámara a las personas y su
entorno sin una actuación previa, más que el mero
movimiento espontáneo de su actitud y desarrollo como
seres en convivencia observada y no juzgada. Historia y
matices arraigados en el rededor, van mutando conjunto
al dibujo cinematográfico. Tantos registros pasados y
presentes nos muestran aquello: un cine dispuesto a
todos… La mixtura lograda en la danza de la luz requiere
de nuestros sentidos. Va en nosotros percibir este arte
como una herramienta atemporal, un espejo de las
mejores conjeturas que otros seres, quisieran o no,
demuestran y existen… Y desde esa magia, el cine genera cuestionamientos profundos, ideas que van
pareciendo sutiles y semilleras para indagarlas, refutarlas, aportarlas, abrazarlas. Por eso, es importante la
manera de relatar los procesos vividos por una sociedad y su territorio, añadiendo los componentes
cinematográficos desde una liberación, y constantes encuentros de identidades visuales, que, al ser
interpretaciones, invitan a procesar los movimientos y hacerse parte de ellos…
“Una cosa es cuestionar tu mente. Y otra es cuestionar tus ojos y oídos… Pero, ¿acaso no son lo mismo?
¿No son los sentidos mediocres entradas de información para el cerebro? Desde luego, dependemos de ellos,
confiamos en que representan fielmente el mundo que nos rodea, pero ¿y si la verdad es que no pueden
hacerlo? ¿Que lo que nosotros percibimos no es el mundo real, sino únicamente la mejor conjetura de nuestra
mente? Todo lo que tenemos realmente es una realidad distorsionada, una imagen borrosa que nunca
discerniremos del todo”. Sam Esmail (2)
Movámonos y seamos cine/kine. Descifrémonos.
Romina Salinas
Notas
(1) Extracto del manifiesto del “Cine-ojo, cine-verdad” de Dziga Vertov. “Cine, Antropología y Colonialismo”. Edición literaria a
cargo de Adolfo Colombres. 2° Edición, Del Sol. Buenos Aires, Argentina. 2005
(2) Director y guionista de origen Egiptano, conocido por crear la serie Mr. Robot. La cita pertenece al guión del último
capítulo de la segunda entrega de la serie.