domingo, 1 de enero de 2017

Territorio Población Mirasol, Angelmó e Isla Tenglo en Puerto Montt: 
imágenes de paisajes en las alturas hasta el mar













Fotos de autoria propia. Romina Salinas, Abril 2016

¡Plan y a unificar! 


Romina Salinas 


Teniendo nuestras vidas de potencial sinergia, hemos de encontrar en ella, respuestas que nos desglosen maneras diversas de planificar nuestro entorno, y sin lugar a dudas, decidir aquello, planifica y unifica nuestras vidas a un sentido colectivo. En el gobierno de Unidad Popular, Salvador Allende y el gobierno que conformaba, en el año 1971, generaron jornadas de trabajos voluntarios llamadas “¡Póngale el hombro a la Patria!”. Las colaboraciones contemplaban diversas intervenciones y aportes al habitar chileno: creaciones de arte, confección de vestuario, a través de oficios como tejer, bordar y coser, plantar árboles, construcción de viviendas , habilitar plazas comunes, crear juegos de recreación en poblaciones, entre otros oficios a disponer y entregar. Estas cooperaciones reflejaban a una sociedad que tejiendo y martillando, buscaban unir y construir una planificación social y visible. Los esfuerzos reflejaban las sumatoria final: responsabilidad y entusiasmo como resultado de una sinergia propiciada para establecer nuevas líneas de acción social. Tal vez, en las personas que participaron de estas jornadas, está el mensaje que buscamos hoy en día en nuestros tejidos sociales: participar y planificar nuestros territorios. La memoria que conforma nuestros caminos actuales, es fuente de inspiración y reflexión importante para involucrarnos en los aconteceres actuales. Los oficios, el arte, son nuestros espejos fundamentales para sentir impulsos a desarrollar... Recuerdo que cuando supe de éstas jornadas, el relato me lo regaló mi abuela. Me mostró una fotografía con mucho orgullo, indicándome a las mujeres que le rodeaban. Algunas bordaban sábanas, otra tejían bufandas, gorros… Y ella cosía pantalones… Todas se encontraban en la costanera de Puerto Montt, junto a grandes filas de más personas que planificaban con su corazón. Tal vez, si uniéramos éstos relatos, se vislumbren maneras de hacer. Hoy en día podríamos unificar nuestros saberes y construir juntos planes de acción. Y de emoción, por sobretodo…

Nuestros sentidos y el cine: mover y cuestionar nuestro entorno a través de la observación cinematográfica



En todo movimiento existe algo absoluto. Sus interpretaciones pueden ser lo abstracto, pero mover es mover, es romper el roce, es ser evidencia a través de la luz o la ausencia de ésta… El cine es algo así; del griego: kíνημα kínēma “movimiento”, es una invitación a danzar las imágenes, sonido, y otras fractales artes concentradas en el mover. Desde su aparición a fines del siglo XIX, el cine revolucionó la vida y los cotidianos, acercando una nueva arista a todos nuestros ojos generacionales. En la vida soviética de los años 20’s se desencadenó una fuerte documentación de cotidianos, bajo la atmósfera del llamado Cine-Ojo: “yo veo con la cámara, yo grabo sobre la película, yo organizo, intentando ser una explicación del mundo visible, aunque sea invisible para el ojo desnudo del humano” (1) . Es así, como los documentales pasaron a ser montajes de la vida real, intentando escribir con la cámara a las personas y su entorno sin una actuación previa, más que el mero movimiento espontáneo de su actitud y desarrollo como seres en convivencia observada y no juzgada. Historia y matices arraigados en el rededor, van mutando conjunto al dibujo cinematográfico. Tantos registros pasados y presentes nos muestran aquello: un cine dispuesto a todos… La mixtura lograda en la danza de la luz requiere de nuestros sentidos. Va en nosotros percibir este arte como una herramienta atemporal, un espejo de las mejores conjeturas que otros seres, quisieran o no, demuestran y existen… Y desde esa magia, el cine genera cuestionamientos profundos, ideas que van pareciendo sutiles y semilleras para indagarlas, refutarlas, aportarlas, abrazarlas. Por eso, es importante la manera de relatar los procesos vividos por una sociedad y su territorio, añadiendo los componentes cinematográficos desde una liberación, y constantes encuentros de identidades visuales, que, al ser interpretaciones, invitan a procesar los movimientos y hacerse parte de ellos… 

“Una cosa es cuestionar tu mente. Y otra es cuestionar tus ojos y oídos… Pero, ¿acaso no son lo mismo? ¿No son los sentidos mediocres entradas de información para el cerebro? Desde luego, dependemos de ellos, confiamos en que representan fielmente el mundo que nos rodea, pero ¿y si la verdad es que no pueden hacerlo? ¿Que lo que nosotros percibimos no es el mundo real, sino únicamente la mejor conjetura de nuestra mente? Todo lo que tenemos realmente es una realidad distorsionada, una imagen borrosa que nunca discerniremos del todo”. Sam Esmail (2)

 Movámonos y seamos cine/kine. Descifrémonos.  

 Romina Salinas 


Notas
(1) Extracto del manifiesto del “Cine-ojo, cine-verdad” de Dziga Vertov. “Cine, Antropología y Colonialismo”. Edición literaria a cargo de Adolfo Colombres. 2° Edición, Del Sol. Buenos Aires, Argentina. 2005
(2) Director y guionista de origen Egiptano, conocido por crear la serie Mr. Robot. La cita pertenece al guión del último capítulo de la segunda entrega de la serie.

Ladrillos de historia en UNCTAD III: trabajadores con poder



Este edificio refleja el espíritu de trabajo, la capacidad creadora y el esfuerzo del pueblo de Chile, representado por: sus trabajadores, sus técnicos, sus artistas, sus profesionales (...) 
Patricio De Stefani 


Existe en la memoria de la arquitectura chilena un evento de significancia social y política que trastocó mucho más de su alcance como construcción mera de un edifico. Es la historia del UNCTAD III, hoy conocido como el Centro Cultural Gabriela Mistral, ubicado en Santiago de Chile, cuya planificación para construir se enmarcaba en la necesidad de brindar un edificio a la sociedad y a los eventos que en esos presentes se requería. Fue proyectado para la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo, cuya relevancia radicaba en sentar diversos énfasis socioeconómicos que el gobierno de Unidad Popular requería desarrollar. Arquitectos y obreros de todas partes de Chile, acudieron a la construcción que reflejaba las iniciativas del gobierno de Allende: trabajadores al poder, y apoyo a las iniciativas internas propias del país. La primera vez que oí de este edificio, fue a través de un documental “Escapes de Gas”, del director Bruno Salas, cuyas imágenes hicieron en mí una reflexión particular. De cierta manera, hubiera querido ser parte de un proyecto grande y tangible. Cuando el edifico estuvo de pie el 3 de abril de 1972, fueron 275 días los ejecutados en la obra. En menos de un año, gracias a quienes participaban en tres turnos al día, fue consolidada la construcción del UNCTAD III. Los espacios interiores fueron decorados y diseñados por diversos artistas chilenos, teniendo en cuenta los escultores, pintores, bordadoras de arpilleras, etc. Incluso, la ventilación del edificio era una escultura… Estos antecedentes reflejan la importancia de la planificación conjunta para darle vitalidad a las ciudades y sus construcciones. Es crear un dosel urbano de una biodiversidad cultural importante para entregar identidad a estos bosques de edificios, en los cuales podemos incidir mucho más que en la contemplación. Importante resulta involucrarnos en los sentidos comunes que van dotando a la sociedad de confianzas bases para generar eventos conmovedores como este relato del UNCTAD III, ya que nos habilita de experiencias previas y enseñanzas relevantes para aplicar en nuestro entorno el poder del trabajo conjunto… Es considerarnos y ofrecer nuestras destrezas para crear nuestros espacios, ya que recae en nuestra sinergia nuevas fuerzas para planificar: para trabajar con poder y poder trabajar para nosotros y el entorno.

Romina Salinas