domingo, 1 de enero de 2017

Ladrillos de historia en UNCTAD III: trabajadores con poder



Este edificio refleja el espíritu de trabajo, la capacidad creadora y el esfuerzo del pueblo de Chile, representado por: sus trabajadores, sus técnicos, sus artistas, sus profesionales (...) 
Patricio De Stefani 


Existe en la memoria de la arquitectura chilena un evento de significancia social y política que trastocó mucho más de su alcance como construcción mera de un edifico. Es la historia del UNCTAD III, hoy conocido como el Centro Cultural Gabriela Mistral, ubicado en Santiago de Chile, cuya planificación para construir se enmarcaba en la necesidad de brindar un edificio a la sociedad y a los eventos que en esos presentes se requería. Fue proyectado para la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo, cuya relevancia radicaba en sentar diversos énfasis socioeconómicos que el gobierno de Unidad Popular requería desarrollar. Arquitectos y obreros de todas partes de Chile, acudieron a la construcción que reflejaba las iniciativas del gobierno de Allende: trabajadores al poder, y apoyo a las iniciativas internas propias del país. La primera vez que oí de este edificio, fue a través de un documental “Escapes de Gas”, del director Bruno Salas, cuyas imágenes hicieron en mí una reflexión particular. De cierta manera, hubiera querido ser parte de un proyecto grande y tangible. Cuando el edifico estuvo de pie el 3 de abril de 1972, fueron 275 días los ejecutados en la obra. En menos de un año, gracias a quienes participaban en tres turnos al día, fue consolidada la construcción del UNCTAD III. Los espacios interiores fueron decorados y diseñados por diversos artistas chilenos, teniendo en cuenta los escultores, pintores, bordadoras de arpilleras, etc. Incluso, la ventilación del edificio era una escultura… Estos antecedentes reflejan la importancia de la planificación conjunta para darle vitalidad a las ciudades y sus construcciones. Es crear un dosel urbano de una biodiversidad cultural importante para entregar identidad a estos bosques de edificios, en los cuales podemos incidir mucho más que en la contemplación. Importante resulta involucrarnos en los sentidos comunes que van dotando a la sociedad de confianzas bases para generar eventos conmovedores como este relato del UNCTAD III, ya que nos habilita de experiencias previas y enseñanzas relevantes para aplicar en nuestro entorno el poder del trabajo conjunto… Es considerarnos y ofrecer nuestras destrezas para crear nuestros espacios, ya que recae en nuestra sinergia nuevas fuerzas para planificar: para trabajar con poder y poder trabajar para nosotros y el entorno.

Romina Salinas 

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