Este edificio refleja el espíritu de trabajo, la capacidad creadora y el esfuerzo del pueblo de Chile, representado por: sus
trabajadores, sus técnicos, sus artistas, sus profesionales (...)
Patricio De Stefani
Existe en la memoria de la arquitectura chilena un evento de significancia social y política que trastocó mucho
más de su alcance como construcción mera de un edifico. Es la historia del UNCTAD III, hoy conocido como el Centro
Cultural Gabriela Mistral, ubicado en Santiago de Chile, cuya planificación para construir se enmarcaba en la necesidad
de brindar un edificio a la sociedad y a los eventos que en
esos presentes se requería. Fue proyectado para la III
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo en el Tercer Mundo, cuya relevancia radicaba en
sentar diversos énfasis socioeconómicos que el gobierno de
Unidad Popular requería desarrollar. Arquitectos y obreros
de todas partes de Chile, acudieron a la construcción que
reflejaba las iniciativas del gobierno de Allende: trabajadores
al poder, y apoyo a las iniciativas internas propias del país. La
primera vez que oí de este edificio, fue a través de un
documental “Escapes de Gas”, del director Bruno Salas, cuyas imágenes hicieron en mí una reflexión particular. De cierta
manera, hubiera querido ser parte de un proyecto grande y tangible. Cuando el edifico estuvo de pie el 3 de abril de
1972, fueron 275 días los ejecutados en la obra. En menos de un año, gracias a quienes participaban en tres turnos al
día, fue consolidada la construcción del UNCTAD III. Los espacios interiores fueron decorados y diseñados por diversos
artistas chilenos, teniendo en cuenta los escultores, pintores, bordadoras de arpilleras, etc. Incluso, la ventilación del
edificio era una escultura…
Estos antecedentes reflejan la importancia de la planificación conjunta para darle vitalidad a las ciudades y sus
construcciones. Es crear un dosel urbano de una biodiversidad
cultural importante para entregar identidad a estos bosques de
edificios, en los cuales podemos incidir mucho más que en la
contemplación. Importante resulta involucrarnos en los
sentidos comunes que van dotando a la sociedad de confianzas
bases para generar eventos conmovedores como este relato
del UNCTAD III, ya que nos habilita de experiencias previas y
enseñanzas relevantes para aplicar en nuestro entorno el poder
del trabajo conjunto… Es considerarnos y ofrecer nuestras
destrezas para crear nuestros espacios, ya que recae en nuestra
sinergia nuevas fuerzas para planificar: para trabajar con poder y poder trabajar para nosotros y el entorno.
Romina Salinas
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